Otro cambio clave está en la NIIF 18 (nueva norma que reemplazará a la NIC 1 y a partes de otras normas), la cual reestructura la presentación de los estados financieros primarios. Se introduce una nueva clasificación de ingresos y gastos en el estado de resultados, exigiendo mayor desglose de operaciones ordinarias y no recurrentes, lo cual facilita una lectura más clara para inversionistas y stakeholders.
El impacto para las empresas peruanas puede ser significativo. Estas modificaciones demandarán ajustes en políticas contables, rediseño de reportes internos y capacitación del personal financiero. Además, los sistemas ERP deberán estar preparados para procesar la información bajo los nuevos criterios.
Finalmente, estas actualizaciones no deben verse como una carga, sino como una oportunidad para fortalecer la transparencia financiera, atraer inversionistas y mejorar la toma de decisiones estratégicas. Contar con asesores especializados y auditores que comprendan a fondo las NIIF será clave para una implementación exitosa.