La auditoría financiera no debe entenderse únicamente como un requisito para determinadas empresas. También puede convertirse en una herramienta de gestión para identificar riesgos, fortalecer controles y mejorar la calidad de la información financiera. Estas son cinco señales que indican que podría ser conveniente realizarla:
1. Los estados financieros generan dudas.
Si la gerencia encuentra diferencias recurrentes, saldos difíciles de sustentar, cuentas que requieren frecuentes ajustes o información que no coincide con la realidad operativa, existe una señal para revisar la calidad de los registros y su presentación.
2. La empresa ha experimentado un crecimiento importante.
Cuando aumentan las operaciones, unidades de negocio, activos, financiamiento o transacciones, también crece la complejidad de la información financiera. Una revisión independiente puede ayudar a identificar riesgos que los controles existentes no estén cubriendo adecuadamente.
3. Existen debilidades en los controles internos.
La falta de segregación de funciones, autorizaciones insuficientes o procedimientos poco documentados puede incrementar el riesgo de errores o irregularidades. La auditoría considera el control interno relevante para la preparación de los estados financieros.
4. Se buscan nuevas fuentes de financiamiento o inversión.
Contar con información financiera revisada por profesionales independientes puede aportar mayor confianza a accionistas, inversionistas, entidades financieras y otros usuarios de los estados financieros.